Nunca uses la fuerza de tu Señor para hacer sentir mal a nadie; si lo haces te condenas a no tenerla más.
Si el amor a tu Señor te es suficiente para cuidarte para Él, para no juzgarle, para no hacerle mal, para desearle, para amarle, para protegerle, para agradarle, para servirle y aun así no pierdes su divinidad, entonces eres una Gopi.
Una Gopi es similar a una vasija de barro que guarda en su interior el amor de su Señor.
Si esta derrama el amor dado, ¿acaso su Señor debe volver a amarla?