Un niño, por naturaleza, nace con un corazón limpio; necesario para encontrar a Dios en sus primeros años de vida. Pero cuando es criado en sociedad, enseñado a ser "reactivo", sumergido en los problemas de los adultos; pierde la inocencia muy rápido. Si no se hace el esfuerzo suficiente de acercarlos a la Divinidad, terminaremos teniendo adultos con una noción de Dios muy inmadura y poco útil para enfrentar la vida.
La pobreza o la riqueza material, no implica una alta o baja espiritualidad. Son solo escenarios de vida que nos toca vivir. Cualquiera de ellas puede servir de salvación o de condena.
Sí, es cierto. En todas las religiones hay personas que dicen ser de ellas y su actitud de vida ni se acerca a lo que debería ser. Muchas veces nos acercamos a las religiones más por necesidades terrenales que por compromiso espiritual.
La "lealtad" hacia la enseñanza de un maestro espiritual, no es un concepto egocéntrico; es una precaución espiritual.
Muchas veces, nuestro corazón ya tiene lo que nuestra mente aún espera; y por eso, nunca encontramos lo que buscamos.
No entendemos que las oportunidades no esperan por nosotros; y así solemos perder una tras otra. El tiempo es el único recurso `realmente´ no renovable.
Hoy, primero de enero del 2016, ha comenzado un nuevo período para la humanidad: `el año del Señor´(A.S.) #ASeñor. Desde ahora los escritos importantes se dataran en `tantos días del año del Señor´. `El Camino Final´