La salida fácil
Tenemos tanto miedo de hacer las cosas mal y de estar equivocados, que de entrada negamos, refutamos, desprestigiamos, nos burlamos, agredimos o dejamos de lado, cualquier intento de reflexión que nos haga un llamado de atención. Preferimos creernos inmunes a las consecuencias; pero las consecuencias tardan y a veces son nuestros hijos quienes las sufren. Cuando las sufrimos; incluso entonces preferimos echarle la culpa a los demás o a la suerte o al diablo.
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